Las técnicas de integración cerebral son una metodología de trabajo de psicoterapia indicadas  especialmente  para  aquellos trastornos que tengan su origen en memorias traumáticas.

Ejemplos de estos trastornos serían: Fobias, Miedos, Ansiedad, Ataques de Pánico, Insomnio, Depresión, Duelos patológicos, Culpa, etc.

Las memorias traumáticas son aquellas situaciones que hemos experimentado en nuestro pasado y que nos despertaron emociones intensas y desagradables, como por ejemplo: una humillación, un abuso  o ataque psicológico, emocional, físico o sexual, un robo, haber presenciado un maltrato, la muerte de un ser querido, haberse sentido rechazado o poco querido, etc.

Lo que ocurre a nivel biológico cuando se produce un trauma en nuestras vidas es que el hemisferio dominante (para la mayoría de personas el izquierdo) se desactiva  y no podemos utilizar sus recursos y habilidades para superar la situación que el trauma produjo.

 Esta desactivación del hemisferio izquierdo se puede observar de manera muy generalizada en los comentarios de las personas que vienen al consultorio; “si yo sé que no tendría que darme miedo ir a un centro comercial, yo sé que nada malo me puede pasar allí,  pero es entrar por la puerta y siento una presión en el pecho y un miedo totalmente irracional”. Estas palabras lo único que están indicando es que cada vez que esta persona entra en un centro comercial su cerebro asocia esta situación con una memoria traumática y el cerebro vuelve a hacer lo mismo que hizo ante el trauma que origino el problema, se desactiva el hemisferio izquierdo y solo queda disponible para la persona el uso del hemisferio derecho. Resultado: miedo irracional cada vez que entra en un centro comercial. 

En el hemisferio derecho se almacena el recuerdo de los traumas y para superar las memorias traumáticas de nuestro pasado y superar así nuestros problemas actuales; los síntomas con los que acudimos al consultorio, la ansiedad, el insomnio, etc, utilizamos las técnicas de integración cerebral, para generar la integración hemisférica que permite corregir las distorsiones, así como las emociones o miedos irracionales o exagerados.

Las técnicas de integración cerebral producen una reestructuración cognitiva profunda. Los  cambios se mantienen en el tiempo y el trastorno por el que se acudió al consultorio no vuelve a aparecer.